
No sé tú, pero tras esta intensa semana de black friday, toca desconectar de la “rueda de hámster” de comprar, no comprar, seguir la corriente o escapar a la naturaleza para convertirte en ermitañ@. Pero después de la tempestad, llega la calma, y es precisamente sobre regresar a esa calma y paz mental que trata este post.
Hace un año que practico yoga y dedicar una hora diaria para mí misma ha sido una de las mejores decisiones. No voy a profundizar en los beneficios del yoga, pero en cuanto a flexibilidad, fuerza y equilibrio he mejorado mucho (bueno, sobre el equilibrio más bien solo un poquito). Pero lo más relevante ha sido que he podido reducir el estrés y la ansiedad, lo que me ha brindado mayor claridad para tomar decisiones importantes. Y aquí es donde entra la meditación y otra técnica muy parecida pero mucho más efectiva (al menos para mí).
Seguro que has oído hablar de meditación, pero ¿exactamente qué es meditar? Pues ni yo lo sabía hasta que empecé, y aún así a veces me pierdo. Meditar significa poner atención en sonidos y sensaciones, dejando que los pensamientos fluyan sin afectarte. ¿Fácil, verdad? (Spoiler: no lo es).

Y después de todo esto, ¿cuáles son sus beneficios?
- Reduce el estrés y la ansiedad disminuyendo los niveles de la hormona del estrés (cortisol) y favoreciendo el desarrollo de mecanismos para gestionar mejor el estrés.
- Mejora la concentración y la atención al entrenar a la mente para evitar distracciones y anclarse en el presente, enfocándose de manera más efectiva en situaciones concretas.
- Aumenta la claridad mental al promover la concentración interna.
- Mejora la conciliación del sueño al relajar tanto la mente como el cuerpo.
- Fortalece el sistema inmunológico, mejorando la capacidad de defenderse contra enfermedades.
Ahora bien, si eres como yo, la meditación en sí misma puede que te cueste un mundo o la veas totalmente imposible. Esta semana descubrí Tratak y me ha ido muchísimo mejor.

Pero, ¿qué es? Es una técnica visual que consiste en fijar la mirada en un objeto (habitualmente una vela) durante al menos 2 minutos. ¿Qué aporta? Además de mejorar la concentración, atención, reducir el estrés y la ansiedad, y aumentar la claridad mental, también mejora la visión y fortalece los ojos al destensar la carga ocular y fortalecer los músculos oculares.
Si te ha entrado el gusanillo para meditar, encuentra un espacio tranquilo solo para ti, empieza con 2 minutos y sé constante. Al igual que en el gimnasio, la consistencia es clave para ver resultados. ¡Anímate a recuperar la calma! 🧘♀️✨
Te animas a compartir tus experiencias de meditación o técnicas similares? 🤔 Cuéntame, te leo!!





Deja un comentario