Buena pregunta, y si esperas que sea imparcial, este post no es para ti. Pero si tienes curiosidad, o alguna vez te has planteado hacer un cambio. Sigue leyendo, porque te interesa👇
Durante muchos años utilicé productos de cosmética natural -que no por ello significa que fuese ecológica-, y si soy sincera conmigo misma ni siquiera recuerdo cuándo, ni por qué comencé.
Y no lo digo porque me arrepienta de ello, sinó porque seguramente empecé «la casa por el tejado», y me hubiese ido mejor saber un poco dónde me metía, y plantearme lo más básico: ¿qué es la cosmética convencional, la natural y la ecològica, y ¿cuál es la diferencia?
- La cosmética convencional no prioriza ni la sostenibilidad, ni la procedencia de sus ingredientes que son sintéticos-. Recurre habitualmente a productos químicos y tanto los aditivos como los conservantes son cuestionables.
- La cosmética natural se centra en ingredientes procedentes de la naturaleza, y aunque es una alternativa más saludable, su producción puede no ser sostenible.
- La cosmética ecológica está comprometida con la sostenibilidad en todas sus fases y busca minimizar la huella de carbono. Favorece la agricultura orgánica, y evita ingredientes dañinos que puedan provocar irritaciones o alergias.
Y ahora, sí que sí, tanto si he aclarado cualquier duda como si no te hacíafalta (enhorabuena, yo siempre me lío), te doy 5 consejos para que, si quieres, puedas hacer una transición a tu ritmo y coherente contigo.
Busca los sellos oficiales (muchos no lo son) que te garanticen que un cosmético es ecológico. Si además llevan la palabra «ORGANIC», significa que el producto contiene un mínimo del 95% de ingredientes orgánicos.
Éstos son los más comunes.

Evita caer en la trampa del «green washing». El hecho de que un producto tenga un envase decorado con flores silvestres, mucho verde o un aspecto rústico, o artesanal, no garantiza que sea verdaderamente ecológico, orgánico o bio.

Cuando comiences tu transición, empieza con lo básico y ve avanzando poquito a poquito. Puedes cerrar los ojos, visualizar tu baño y visitar «en tu mente» qué productos estan a punto de terminarse., -esta manera de hacerlo es más sensorial y mi favorita-, pero si tu prefieres un enfoque más pragmático, puedes empezar por cambiar tu desodorante, y evitar los convencionales que contienen aluminio y otros ingredientes perjudiciales.
Leer las etiquetas da pereza, lo sé. Pero revisar la lista de ingredientes o INCI (International Nomenclature of Cosmetic Ingredients) y tener en cuenta los asteriscos en cada ingrediente, te dará un mayor control. Y si estás pensando en las típicas apps que valoran productos, no te las puedo recomendar (si tu crees en ellas, pues adelante)

Por último, no tengas prisa e implementa los cambios poco a poco. Somos únicos y por ello cada cambio que hacemos lleva su tiempo de adaptación. Si no ves los beneficios o resultados en poco tiempo, ten paciencia y dale a la cosmética ecológica el beneficio de la duda.
Feliz lunes!!!! Y si quieres conocerme un poco más, pásate por mi insta @elisa_healthyharmony





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