🌸Bienvenid@🌸
¿Te pasa que asocias un color, una sensación, un olor a un momento o situación determinada? A mi me pasa muchas veces, y la primavera no podía ser menos:

siempre que pienso en ella, me vienen a la mente los colores vibrantes de los cítricos y los comtrastes que hay con los verdes de la naturaleza.
Y es que el calor ya asoma, los días son más largos, y las ganas de estar al aire libre invitan a dejar atrás bebidas «calentitas» para dar paso a bebidas más fresquitas y con sabores dulces, cítricos o refrescantes.
Y aquí es donde intervienen las aguas saborizadas que pueden hacerse con lo que quieras: desde fruta (fresa, melón, pomelo,…) hasta menta o jenjibre, y tienen tantas cosas buenas, y son tan versátiles que no me entretengo más y te lo cuento con un poquito de contexto:

Las aguas saborizadas no sólo son bonitas en un sentido estético, sinó que también son una alternativa saludable tanto para evitar las bebidas azucaradas como para beber agua, si ésta no te gusta. Además, mejoran la hidratación, contribuyen a la digestión, e incrementan la ingesta de vitaminas y antioxidantes.
¿Qué necesitas?
Menta: porque
aporta un sabor refrescante y puede ayudar a mejorar la digestión y a reducir dolores de cabeza.
Limón: porque es
rico en vitamina C, favorece el sistema inmunológico, y tiene propiedades detoxificantes, ayudando a limpiar el organismo
Agua (en mi caso) de osmosis inversa y remineralizada:
esta agua es pura, libre de impurezas y conserva minerales esenciales, lo que mejora el sabor de las bebidas y optimiza la absorción de los nutrientes.
Ver la receta porque…
una imagen vale más que 1000 palabras ⤵️
¿Has probado ya añadir fruta al agua? ¿Qué otras ideas tienes para saborizarla 💧?
Cuéntamelo en los comentarios
y….
Si te ha gustado y no quieres perderte nada, suscríbete clicando en el botón que encontrarás al final de esta entrada.
¡Feliz viernes! ♥️





Deja un comentario