el batido de chocolate por excelencia.
Por cosas de la vida, y de hacerte mayor, lo había olvidado hasta que el otro día me topé con la imagen de esta bebida: una de mis favoritas, y me acordé que

durante el verano, lo sacaba bien fresquito de la nevera y me lo terminaba en un suspiro.
Creo que ni siquiera lo 🤤 saboreaba, y si me iba de excursión sí o sí se iba a la mochila: no iba a quedarme sin él.
Así que me propuse recrear esta bebida (por aquello de la nostalgia),

pero de una forma más sana, sin azúcares, sin lactosa, y con mayor aporte nutricional.
¿Te apuntas?





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