La noche de reyes siempre me dejó una sensación agridulce: quizá porque marcaba

el final de las fiestas y, de niña, el regreso al cole estaba a la vuelta de la esquina.
Sin embargo, había 2 momentos que salvaban ese día: los regalos y el roscón.
En mi casa, cuando llegaba el momento de repartir el postre, mi padre tenía un don: cortaba

el roscón de tal manera que, mágicamente, era mi abuela quién terminaba con el trozo que tenía el haba.
¿Pagaba, mi abuela, el roscón como manda la tradición?
Nop.
Pero al menos ese pequeño truco me alegraba el día. Y me hacía esperar con ilusión el año siguiente.
Lo que no me hacía tanta gracia era la sensación de pesadez y malestar que sentía en el estómago.
Entonces, eso era algo normal y propio de cualquier fiesta.
Ahora que tengo un poco más de conocimiento sobre alimentación, sé que la pesadez no tiene nada de normal, y mi relación con el roscón ha cambiado: valoro más sus ingredientes (sin renunciar al placer) que no el aspecto tan bonito que tiene.
Por eso, un año más, he decidido compartir contigo mi particular versión del roscón: una receta fácil, bastante saludable, libre de azúcares refinados, sin lactosa, sin gluten ni aditivos, y ESPECTACULAR para el paladar.
Y como el día de reyes 👑, es un día de regalos: tienes de regalo la receta del roscón pasado, además de la de este año: para que disfrutes doblemente
Ingredientes:
☆5 huevos
☆80 gr. de coco troceado
☆1 CC de psylium
☆1 pizca de sal de manantial
☆1-2 CC de acete
☆5-7dátiles
Pruébalo y cuéntame qué te ha parecido: si le añadirías algo o lo quitarías
Deseo que recibas muchos regalos, nada de carbón, y que disfrutes del fin de semana, pero antes de nada






Deja un comentario