Siempre puedes emprender.
Pero espera, porque aquí hay una historia que contar.

Ya te he contado que este blog nació hace un poco más de 10 años con la idea de respaldar mi primer intento de emprendimiento: el maquillaje profesional.
En aquel entonces, tenía la ilusión de crear algo propio.
Pero con el tiempo, esa idea quedó en un segundo plano: no tenía conocimientos, ni apoyo, ni una guía clara sobre cómo hacerlo realidad.
De sentirme un fracaso a ir hasta el punto de inflexión
Porque sí, siempre hay como mínimo un momento en tu vida que marca la diferencia,

y ese momento llegó de la mano de una puerta cerrada.
No sé si alguna vez has sentido que todo se te escapa de las manos.
Que te levantas por inercia porque no hay más remedio, pero sin ganas, sin motivación, sin rumbo claro.
Para mí, ese momento llegó en plena pandemia.
Me sentía sola, abrumada y atrapada en un bucle

del que no veía salida: las responsabilidades se me acumulaban, las relaciones que me rodeaban no siempre eran sanas…
Y ese run run, ese que me decía:
«siempre has querido emprender»
Pero la realidad era que, al igual que entonces, no tenía ni idea de por dónde empezar….
Y justo cuando más perdida me sentía, se abrió una ventana:

Ringana.
Y descubrí otra forma de emprender: con autonomía, pero también con una red de apoyo detrás. Sin inversiones desorbitadas ni miedos a quedarme sola.
La libertad es lo que más valoro:
Libertad para ser
Libertad para avanzar a mi ritmo
Liibertad para aprender sin sentirme juzgada.
Liibertad de formar parte de una comunidad: sin presiones, sin sectarismos, sin imposiciones. Porque aquí cada persona encuentra su sitio a su manera.
Te busco a ti
Si has sentido que necesitas un cambio. Si te interesa la cosmética natural y quieres formar parte de un movimiento con valores. Si quieres crecer sin sentirte sola, pero sin perder tu independencia.
Buen inicio de semana, pero antes de nada..
Escríbeme. Te cuento más.

Y no olvides,





Deja un comentario