Lo que hacía antes… y lo que elijo hoy para cuidar mi piel con seguridad
Hubo una época en la que mi cocina parecía un pequeño laboratorio.
Abría botellitas de aceites, mezclaba “dos gotitas de esto y tres de lo otro”, y me encantaba esa sensación de estar creando algo solo para mí.
Era bonito, era artesanal, y tenía ese punto de “vuelvo a lo natural” que tanto engancha.
Pero con los años me pasó algo: empecé a leer más, a escuchar a expertos, a entender cómo funciona de verdad la piel… y a darme cuenta de que “do it yourself” no siempre es sinónimo de “seguro” si no hay control detrás.
Hoy sigo valorando michísimo lo natural.
Sólo que ahora priorizo cosmética natural bien formulada: por estabilidad, por higiene, por seguridad… y porque hay un trabajo científico que en casa es muy difícil replicar con garantías.
Y por eso, he visto con nuevos ojos lo que escribí hace ya una década, y he vuelto a reescribirlo:.
No para criticar el DIY, sino para explicarte por qué, si buscas resultados y tranquilidad, a veces lo más sensato es comprar un sérum natural ya formulado

6 razones por las que hoy prefiero comprar (antes que hacer) un sérum natural
1️⃣ En la Unión Europea, un cosmético no puede ponerse a la venta sin una evaluación de seguridad previa y un Informe de Seguridad del Producto Cosmético (CPSR), elaborado por una persona cualificada.
Esto está en el Reglamento (CE) 1223/2009.
Además, el responsable debe conservar un Expediente de Información del Producto (PIF) con esa documentación, entre otras cosas.
(En casa, básicamente, esa parte no existe: tú decides, tú pruebas… y cruzas los dedos🤞)

2️⃣ Porque la microbiología importa (y el CPSR la contempla)
En el CPSR se incluye la calidad microbiológica del producto, y también los resultados del “preservation challenge test” (un test para comprobar que el sistema conservante funciona)
Algo que es clave, sobre todo si hablamos de productos que se aplican cerca de ojos, mucosas, piel dañada o pieles sensibles.
Aunque tu casa esté limpia, no está esterilizada, y plr tsnto no puedes “ver” si un producto está colonizado 🦠 Ahí es donde muchas fórmulas DIY se vuelven un riesgo para la salud de la piel.

3️⃣ El CPSR también exige información sobre características físico-químicas y la,estabilidad del cosmético en condiciones de almacenamiento razonables.
Es decir: que el cosmético no se oxide en dos semanas, no cambie de olor, no se separe, mantenga su eficacia… y lo más importante: no se vuelva irritante por degradación

4️⃣ Porque la sinergia y el orden de los ingredientes no es magia: es formulación.
Yo amtes pensaba que un cosmético hecho en laborstorio era malo porque era química, pero no tenía en cuenta que los principios activos naturales para aue sean eficaces también tienen sus,propios procesos químicos.
Por eso: un buen laboratorio no es “malo”, es un entorno donde puedes:
ajustar proporciones con precisión,
trabajar el pH y las compatibilidades,
elegir vehículos y texturas para que los activos lleguen donde deben,
y diseñar una fórmula que sea estable y repetible.
En casa, incluso haciendo lo mismo “a ojo”, nunca queda igual.
Y con la piel (sobre todo si es sensible, reactiva o con tendencia atópica), esa variación importa.

5️⃣ Los aceites esenciales, por ejemplo, pueden provocar dermatitis alérgica de contacto.
DermNet lo explica, y recoge aceites que con frecuencia dan problemas en pieles sensibles.
Además, algunas familias de compuestos vegetales (como los furocumarinos: presentes en ciertos aceites cítricos) están asociados a fototoxicidad o reacción con el sol.
La Comisión Europea tiene estudios sobre furocumarinos y fototoxicidad en cosmética.
Eso significa que hay que comocer al detalle: dosis, tipo de producto, exposición solar, población objetivo… lo que evalúa un enfoque profesional.

6️⃣ El Reglamento europeo exige que la fabricación de cosméticos, cumpla Buenas Prácticas de Fabricación (GMP), y presume conformidad si se ajusta a estándares armonizados.
En España, además, el Real Decreto 85/2018 regula la actividad de fabricación/importación y la AEMPS explica el procedimiento de declaración responsable, requisitos y controles/inspecciones.
Eso se traduce en: instalaciones adecuadas, limpieza, documentación, trazabilidad… y un sistema que minimiza contaminaciones y errores.
Entonces… ¿cómo elijo un sérum natural y seguro sin complicarme?

Aquí te dejo una mini guía práctica (de las que me habría encantado tener en 2014
- Define tu objetivo real (uno o dos): hidratación, textura, manchas, rojeces, sensibilidad…
- Menos es más: si tu piel es reactiva: fórmulas cortas, sin perfume o con baja carga de fragancia.
- Mira el envase: un gotero está bien, pero el airless suele proteger mejor la fórmula.
- Confía en marcas transparentes: INCI claro, pruebas y / o estudios cuando hay claims potentes.
- Si usas activos potentes, empieza suave (frecuencia baja) y observa tolerancia.
- Tu piel manda: si pica, arde o te inflama, no es “purga”, es una señal.
Y si aún así quieres una opción DIY
Si te apetece una alternativa DIY,
📲 escríbeme en comentarios o por privado y te envío una mini-guía con pautas básicas para que sea lo más segura posible, adaptada a
tu tipo de piel, y a tu objetivo.




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