Hace tiempo decidí no hacer listas de propósitos. Me parecía ilógico pensar en metas justo antes de terminar el año, intentar implementarlas desde el día 1 y luego olvidarlas
Y proponerte llevar una vida healthy con 1 uva en la boca y una copa de champán en la mano no me parecía ni práctico, ni serio.
Pero la vida es una montaña rusa. En los últimos tres años, mi vida dio un giro de 180° y dejé de tener tiempo para mí. Así que me enfoqué en lo más urgente: mi salud.
Hace un año, comencé un proyecto emocionante: convertirme en mi propia jefa. Mirando atrás, lo volvería a hacer, aunque con algunos ajustes. Cada emprendimiento trae alegrías, aprendizajes y, por supuesto, una lista de metas.
¿Por qué? Porque es hora de crecer y alcanzar lo más alto, y para eso necesitas visualizar tus metas.

A finales de 2022 me topé con un escrito (valiente) que me llegó al alma. Fue entonces cuando decidí que era hora de sentirme cómoda con mi propia piel.
Me lancé en esta aventura para encontrarme a mí misma, darme cuenta de mi potencial y sentirme libre para volver a soñar, empezar a conectar con personas, y a encontrar mi propósito.
Y así, en mi camino de crecimiento personal, te comparto un pedacito de mí:
En cuanto a mi trabajo, soy asesora (partner) de belleza en Ringana. Disfruto conectando con las personas y aportando mi granito de arena para que podamos vivir en un mundo mejor

Y así concluyo mi reflexión de Año Nuevo. Gracias por leerme y estar aquí hoy. Te invito a compartir tus pensamientos, porque aquí eres bienvenida.
Un beso y feliz inicio de año, bella 💕





Deja un comentario